Hay momentos en los que México parece encenderse.
Momentos en los que las calles, las casas, las familias y los amigos comparten una misma emoción. Momentos en los que un grito se convierte en miles de voces, un abrazo se multiplica por millones y una pasión consigue unirnos, aunque estemos a kilómetros de distancia.
En 2026, México ha vivido uno de esos momentos: El Mundial de Fútbol.
Durante semanas, la Selección Mexicana nos hizo reunirnos alrededor de una pantalla, vestir nuestros colores, cantar, gritar, sufrir, celebrar y compartir. En casa, en el estadio, en los restaurantes, en las plazas o con los amigos, cada partido fue una oportunidad para vivir algo que los mexicanos conocemos muy bien: sentir juntos.
Porque el fútbol en México no se mira solamente.
Se vive. Se grita. Se celebra. Y, sobre todo, se comparte.
Un gol puede convertir una sala en un estadio. Un abrazo puede unir a personas que ni siquiera se conocen. Una camiseta puede convertirse en una bandera. Y una emoción que comienza en el corazón de una persona puede terminar iluminando a todo un país.
Esa es la luz que llevamos dentro.
Pero México tiene otra manera, profundamente nuestra, de mantener encendida esa luz.
Cada año, cuando llega el Día de Muertos, volvemos a reunirnos alrededor de aquello que nos une. Preparamos nuestros hogares, colocamos flores, compartimos recuerdos y construimos altares para mantener cerca a quienes ya no están.
Encendemos una vela. Y en esa pequeña llama hay mucho más que luz.
Hay memoria. Hay cariño. Hay familia. Hay historias. Hay nombres que seguimos pronunciando. Hay personas que, aunque ya no estén físicamente con nosotros, continúan formando parte de nuestra vida.
Porque los mexicanos tenemos una manera muy especial de mantener vivos nuestros recuerdos: celebrándolos.
Y quizá ahí encontremos una conexión entre dos de los momentos más significativos de este 2026.
El Mundial nos enseñó cómo México puede encenderse cuando comparte una pasión. El Día de Muertos nos recuerda cómo México mantiene encendida la memoria de quienes ama.
Dos momentos diferentes. Dos emociones distintas. Pero una misma esencia: la luz que llevamos dentro.
La luz de ese niño que se pone la camiseta de la Selección junto a su padre. La luz de los amigos que se abrazan después de un gol. La luz de una familia reunida frente al televisor. La luz de quienes viajaron para acompañar a México en el estadio.
Y también la luz de una familia que se reúne frente a un altar, recuerda a sus seres queridos y comparte las historias que nunca quiere olvidar.
Porque eso es México.
Un país que siente intensamente. Que celebra intensamente. Que recuerda intensamente. Un país capaz de convertir una pasión en una fiesta y un recuerdo en una tradición.
Este Día de Muertos, en Profina, queremos celebrar precisamente esa capacidad de los mexicanos para mantener encendida la luz.
Queremos recordar todos esos momentos en los que México brilló durante el Mundial y convertirlos en una celebración de nuestra manera de sentir, de compartir y de estar juntos.
Por eso invitamos a todos los mexicanos a compartir sus fotografías y vídeos viviendo su pasión por la Selección: desde casa, desde el estadio, con la familia, con los amigos, celebrando, animando o simplemente disfrutando de uno de esos momentos que se quedan para siempre en la memoria.
Porque detrás de cada fotografía hay una historia. Detrás de cada vídeo hay una emoción. Y detrás de cada emoción hay una luz.
Una luz que pasa de generación en generación. Una luz que nos recuerda quiénes somos. Una luz que se enciende cuando México celebra, cuando México recuerda y cuando México está unido.
Este Día de Muertos queremos reunir todas esas luces.
La de ayer. La de hoy. La que recordamos. La que compartimos. La que llevamos dentro.
Porque cuando millones de mexicanos sienten al mismo tiempo, México se ilumina.
Farolito. La luz que enciende México.
